Mayo 11, 2008

Notas: 1) Domingo. Un pueblo del norte bajo el sol. Las calles casi vacías. Espejismos sobre el asfalto. Las hojas de charol de los árboles. / Adolescentes vestidos de gala esperan al autobús que los lleva a la fiesta. “Matrimonios futuros, jóvenes con urgencia de placer”, dice Bernardo Soares. Unos cuantos jubilados se secan en el patio. Rumores de motores en la televisión. Rumores de platos en las cocinas. / La ventana abierta. El sabor del café en mi boca. Yo también ocupo mi propio lugar en este teatro. Alguien debe estar diciendo: “Un pueblo del norte bajo el sol. Las hojas de charol de los árboles. Adolescentes con urgencia de placer. Y algunos hombres tras las cortinas beben café amargo”. 2) Leo: “Hay quien piensa que quizá la singularidad fuese la reliquia de un universo anterior que se había colapsado, que el nuestro es sólo uno de los universos de un eterno ciclo de expansión y colapso, algo parecido a la bolsa de una máquina de oxígeno”, Bill Bryson, A short history of nearly everything. 3) Por la tarde voy con Rubén y Rosa al cine. Su bondad es infinita. Hay gente es que bondadosa por naturaleza. Yo continuamente tengo que esforzarme por ser mejor. 4) Me espera una semana dura. Pero tengo que esforzarme. No puedo perder la concentración ahora. / Ánimo, maldita sea. Sé fuerte. Más que nunca.

Mayo 11, 2008

Notas: 1) Después de cumplir los horarios. En la playa, sentado sobre la arena, apoyado contra el muro, resguardado de la llovizna, leyendo a Herodoto, escuchando el mar, escribiendo; mirando el mar sin leer a Herodoto. / Si la marea subiese y me llevase. Si me llevase. Si las olas me puliesen como hacen con las rocas… / ¿Para qué? ¿Por qué? / Nadie. Nadie más. Bien. Me gusta. / Avidez de la soledad. Un paisaje que me pertenece. Soy el dios de este instante. O el único súbdito de lo que me rodea. / Toco con mi lengua los olores: el gris del mar, el húmedo del cielo. / Me dejo sentir en el aire en el que ya estoy ahogándome. / Miro mis manos. Mi carne. Las uñas. Los granitos de arena en mis muñecas. / Un golpe de frío. Pero me da placer. Un orgasmo de frío. / Los ojos abiertos. Bien abiertos, pues empieza a anochecer. Una foto. Otra más. / El contacto con la piedra a mis espaldas, con la arena, con el aire, con la temperatura. / Hambre de materia. De formas. Ni sola línea recta e infinita. Las ondulaciones incesantes de la naturaleza. Sensualidad no humana. La confusión que no cesa de las formas. / El cielo de la noche. Las nubes deshojándose. Deshojándose… Rosa, índigo, gris, bruno… / Mi cuerpo. Vuelvo a pensar en mi cuerpo. En mi carne bajo mi carne. Por un momento, un instinto canibal. Comerme las manos. 2) ¿Qué es todo esto? ¿Por qué se besa la gente? / ¿Qué hacen esos otros? Si son infelices, ¿por qué no se van? Esos otros: si desean lo que ven, ¿por qué no lo cogen? El extraño orden de las cosas. / La monótona seguridad de las leyes inconscientes. / Añoranza, de pronto, de la inocencia. 3) Sentado en el muelle, haciendo fotos. Una pareja de turistas. Alemanes, ingleses, no sé. Cruzo una mirada con la mujer. Ella me ha mirado primero. Le mantengo la mirada. Es absurdo. “Si pensáramos que los ojos de una muchacha no son más que brillantes redondeles de mica, no sentiríamos la misma avidez por conocer su vida y penetrar en ella”. 4) Voy a un bar. Ése a la entrada del pueblo. Pido un café. Reviso las fotos. Un anciano me observa con curiosidad. Fotos antiguas tras el mostrador. Las bombillas parecen testículos cortados. La luz deforma el aire, lo ablanda. / Lenta descomposición de los pensamientos. Como si estuviese entrando en un sueño. Como si volviese a él para quedarme. / Lenta descomposición de mi ser. Contemplo lo que sé. Contemplo lo que no sé. / Palabras. 5) Vuelta a casa.

Mayo 10, 2008

1) Por la noche. En el Café Travelling. Afuera no para de llover. Pido un vienés y la camarera me trae un Bailys. Es cierto, suena parecido. Vienés. Bailys. / Escribo. Tomo notas en la libreta amarilla. Apuntes. Cualquier cosa que se me ocurre. Trato de ordenarme. Me divierto. Me relajo. Tengo al lado el libro de Herodoto. Es una edición tan bonita que casi parece una Biblia. / Absurdo todo, en el fondo. / Conversaciones cerca, humo de tabaco. / Escribo. Sé bien que no tengo conocimientos, sólo imaginación. Sólo ignorancia. / Juego. / Decir esto a modo de excusa. Una confesión.

2) Llamemos “mundo” al conjunto de todas las cosas. No estamos-en-el-mundo. El mundo-es. No hay separaración. Sólo hay una combinación de materia: de nitrógeno, de litio, de helio. Nada nos separa de nada. No somos-nos, somos-en-el-mundo. / Por lo que he podido entender el universo sigue expandiéndose. Por lo que he podido saber, en determinado momento el universo empezará a contraerse. En determinado instante todo se convertirá en algo semejante a esa imagen en nieve que ofrece un televisor estropeado o sin emisión. Luego, poco a poco, incluso esa visión de nieve desaparecerá. Y ya está. / Nota. En nuestro caso, ese “ya está” se puede acelerar si una supernova explota a la distancia de quinientos años luz de la Tierra. / Desde un punto de vista imaginativo-humano, el espacio temporal en el que se mueven estos fenómenos lógicos es tan grande que se le puede llamar infinito. / En mi caso, el infinito es, en realidad, lo suficiente. / La duda es un concepto humano. En el campo de la investigación del origen del mundo o de su evolución, para la imaginación humana siempre quedará la posibilidad de un último velo tras el cual puede existir algo más. Es inútil pretender descorrer un último velo porque la duda de que existe otro velo más allá del que se consideraba el final siempre existirá. / Sin embargo, la conciencia –sangre, aire, proteínas, cromosomas- humana tiende al juego. Y por lo tanto seguirá destapando velos aunque no puede evitar pensar que su juego no tiene final. / Notas. J. B. S. Haldane: “El universo no sólo es más raro de lo que suponemos. Es más raro de lo que podemos suponer”. Steven Wenderg: “Los sistemas solares y las galaxias no se están expandiendo, y el espacio no se está expandiendo. Lo que sucede más bien es que las galaxias se apartan unas de otras”. / La imposibilidad de los límites, pues el universo es curvo. Alabeado. / Y Martin Rees dice que hay muchos universos, quizás un número infinito, cada uno con atributos distintos. “Imaginemos una tienda de ropa muy grande. Si hay grandes existencias de ropa, no te sorprende encontrar un traje que valga. Si hay muchos universos habrá uno en el que exista un conjunto determinado de números apropiados para la vida. Nosotros estamos en ése”.

3) Todo esta relacionado. Todo es una consecuencia y una causa. Nosotros, los seres humanos, también. En el fondo no importa cuál es nuestro origen, aunque es divertido investigarlo. Nuestra conciencia también es fruto de lo mismo. / Hablo de conciencia. Pero no hay conciencia. Somos, sólo, el cuerpo. / La ternura es un instinto. La crueldad también. La poesía nace en el hígado. / Ponemos una nota trágica en el universo a causa de nuesta existencia, que por otra parte no es sino el fruto de una capacidad craneal elevada y una voluntad que nos ha sido dada por la evolución. Pero hasta de lo que desaparece queda constancia. Si lo que desaparece es una presencia tan fuerte –no mejor, no peor: tan fuerte- como la humana, la tragedia es mayor. La tragedia es un concepto humano: una palabra humana. Pero en la nada también quedarán rastro de lo que desaparece. Porque nada desaparece; es imposible que desaparezca algo de un lugar que lo contiene todo. De hecho, nada desaparece porque, de una manera u otra, siempre ha existido. Lo que pensamos que aún no existe ya tiene miles de causas que lo hace existir.

4) La imaginación y la ignorancia -¿no son lo mismo, en el fondo?- crean a los dioses, y los dioses han sido los verdaderos reyes de la historia. Por lo tanto hemos estado gobernados, lo seguimos estando, por la imaginación primigenia de unos homínidos atemorizados. La organización humana crea un determinado orden histórico. El orden neolítico es consecuencia del orden paleolítico y mesolítico, y así sucesivamente. El análisis detallado de la Historia nos debería hacer comprender por qué somos como somos. Hay quien ante estos hechos puede negar la mayor. Es su opción: la respetaré siempre y cuando su postura no sea causa de irracionalidad; respetaré igualmente mi propia postura siempre y cuando no produzca irracionalidad. Nota: tratar de dialogar, de hacer visible la Razón. / En el origen estuvo la fuerza. La fuerza es poder. La religión y el arte forman parte de ese orden. Somos el producto de un conjunto infinito de prejuicios y temores. Es normal, pero deja de ser normal que eso siga existiendo una vez que tenemos ante nosotros las causas. ¿Por qué la obstinación ante los datos evidentes? Nota: Seguir mi camino; si alguien se obstina en negar una fórmula perfecta, seguir mi camino. / Sostengo que ni la vida es un misterio ni la muerte tampoco. Las dudas y los temores no son sino la causa de la no aceptación del orden natural. Esa aceptación es causada por los prejuicios que desde nuestro nacimiento nos inculca la cultura en la que crecemos. No somos víctimas. Somos siempre el final de todo y el comienzo de millones de acciones. En mi opinión, si comprendiésemos que todo lo que sucede es una consencuencia lógica de otros hechos -y que lo seguimos siendo- no temeríamos nada. Los hechos son armónicos. / Vivir con miedo nos hace peores, aunque es comprensible vivir con miedo. / Existe lo mejor y lo peor. Existe quien tiene razón y quien no la tiene. Se debe comprender a quien se equivoca en cuanto tenemos el deber de saber que un pensamiento errado tiene unas causas lo mismo que un pensamiento que acierta. / Sostengo que se debe tener la certeza de que existen hechos que nos hacen mejores. No hay sitio para los velos éticos. / Se debe convencer: persuadir, a traves de la palabra o del ejemplo. / Notas: No hay más instinto que el de sobrevivir. Es el principal. Sobrevivir da placer. El placer como deber. Nota: De acuerdo, hay personas muy inteligentes que son muy religiosas. Está bien. Que lo sean. Nota: Seguir mi camino. Nota: Lo que demuestra la obstinación de algunas creencias religiosas es que ni siquiera pongan en duda que, en lugar de un solo dios, puede haber muchos dioses.

5) A modo de primera conclusión. / Aceptado esto, ¿qué me queda? / La vida. Me tengo a mí mismo. El progreso. Y la voluntad. Debo hacer uso de lo que tengo porque es lo que tengo. Es un deber en el nombre del placer: del mío y de los otros. Pienso que somos una colmena en la que todos somos necesarios. Sin que lo sepamos, en el fondo estamos ayudándonos ya los unos a las otros continuamente. Unos lo hacen directamente: se van a Nicaragua, a Calcuta o a la casa de la vecina enferma. No es compasión: es humanismo. Es educación. La mayor parte de la gente se ayuda entre ella insconscientemente. Dejarse llevar por el entramado histórico-económico no es una manera de ayudar en sentido estricto, pero sí es una manera de contribuir a la marcha de las cosas, para bien o para mal. / Yo quiero contribuir a través de la enseñanza. Quiero enseñar lo que sé. Soy y seré profesor. Bueno o malo. Soy un transmisor de datos. Ni siquiera seré un transmisor de opiniones. Un transmisor de datos. Una máquina. / Quiero contribuir también a través de la escritura. Escribo porque sufro y seguramente porque estoy enfermo. No quiero curarme, y además es imposible -precisamente porque no quiero. / La curación es la respetable opción que otros eligen. Yo me sirvo de lo que soy para crear, sea bueno o malo lo que hago. Me aprovecho de mí.

Mayo 9, 2008

Notas: 1) Me han castrado. Estoy frígido. Alguien me ha realizado, mientras dormía, una operación de emasculación psíquica. / Cuando trato de masturbarme no puedo evitar pensar, al cabo de unos segundos, que voy a meter la polla en un mortero lleno de vísceras, sangre y huesos.  / Me siento como si alguien me hubiese condenado a ver pornografía durante varios años y ahora ya pudiese volver a salir de casa. Soy incapaz de excitarme. Y si lo consigo durante unos segundos, no tardo mucho más en aburrirme. / En estos momentos me atrae más una conversación sobre libros o arte o cocina que cualquier otra cosa. Es cómico y triste al mismo tiempo. / El frote entre dos parcelas de carne. /  Tan absurdo… / Sucede desde hace tres o cuatro meses. El intento de sucidio no sé si tiene algo que ver. Supongo que todo se relaciona de alguna manera. No me importa, en realidad no me importa. 2) Perder el innoble temor a desagradar. 3) ¿Por qué a la gente le gusta tanto metese conmigo? Siempre ha sido así. Pero de pronto su actitud cambia. Y los mismos que al conocerme se lanzan instintivamente a destrozarme, de pronto ya sólo quieren protegerme. / Es la misma sensación que me causa cuando voy caminando por ahí y de pronto me salen ladrando unos perros a los que no les he hecho nada. Pero si al día siguiente les doy algo de comer ya no vuelven a ladrarme. 4) Me canso…, por nada. Ojalá me importase una mierda lo que sucede a mi alrededor; sería más feliz. / Ojalá fuese un cabrón. / No soy nada, no quiero ser nada. / Quiero reirme de mí y en lugar de risa me salen de la boca desesperación y asco.

Mayo 8, 2008

Notas: 1) Estos días de cielo cerrado, sin fisuras. De aire entre blanquecino y grisáceo. Uno se imagina que sobre las nubes sólo debe haber ceniza. / El verde de los bosques se asfixia; verde coagulado, sin tornasoles, me produce cuando lo miro -tratanto de encontrar en él algo más de lo más que veo, y lo que siento es lo que veo- la sensación de que haya caído sobre el valle una gigantesca plancha de moho. / La niebla a lo lejos, en las montañas, o a veces muy cerca -sobre las copas de los castaños, de las hayas, de los alisos- debería hacerme pensar en seres féericos, pero no es así: no creo en esas cosas. Es niebla. Sólo niebla. / Las fábricas y las ruinas que, cuando hace sol, relucen entre los bosques como insectos a los que un niño hubiese puesto sobre la coraza, se convierten en lo que son: escombros oxidados, ruinas que tratan de sobrevivir. Alemania, año cero. / Las carreteras serpenteantes que bajo la luz parecen venas de un elefante de neón se convierten en lo que son: los lugares por los que huyo. / Necesito de la lluvia o del sol ardiente, o aprender a mirar mejor. 2) Por la mañana me acerco a Oviedo a resolver unos asuntos burocráticos. A la vuelta me detengo en la zona del Lavadero Modesta a hacer unas fotos. 3) En casa de nuevo, me siento a escribir estas palabras. Pongo música. Acabo. Publico esto. Bebo un vaso de agua. 4) De pronto me telefonea B. y me dice que le lleve una selección de mis poemas. Quiere encuadernarlos e irse a venderlos por ahí.

Mayo 7, 2008

Notas: 1) Nada / Me levanto, estudio, me alimento, voy al baño, hago ejercicio… 2) Me asusta mi simpleza intelectual. Me pregunto si no tendré algún tipo de idiocia. Me lo pregunto sinceramente. / Por más que lo intento, no entiendo ninguno de los textos filosóficos o científicos que trato de leer; me aburren porque no soy capaz de entenderlos. No sé leer música. No consigo que se me den bien los idiomas. No sé dividir si no es con ayuda de una calculadora. / De alguna manera, creo que he dirigido mi inteligencia hacia los sueños o hacia la imaginación, desatendiendo de tal manera el verdadadero pensamiento –el que contiene las fórmulas, el que contiene la razón, el que contiene la verdad- que ahora me parezco más a un niño caprichoso que a un ser humano. / Y ya no es algo para lo que haya marcha atrás. / Tengo que aprender a…, ¿a qué? 3) Pienso que, cuando el hombre no existía, el mundo no era una tragedia. Pienso que lo mismo hubiese dado que, de pronto, todo se hubiese ido de pronto a la mierda. Pero desde el momento en que el hombre aparece el mundo se convierte en una tragedia en cuanto que existe la posibilidad de que el hombre desaparezca. Porque si desapareciese el hombre -por mucho que luego no quedase nada; por mucho que no quedase nadie para hacer fotografías- si desapareciese el hombre, digo, tengo la sensación de que quedaría como un rastro de conciencia en el aire, un dolor infinito y sutil sin cuerpo que lo pudiese contener, guardar, cuidar. / Bah, y qué gano pensando estas cosas… 4) Una tormenta. Truenos. Relámpagos. / Se va la luz. / Me quedo unos minutos a la ventana mirando cómo llueve. Llueve tan sinceramente que deseo un diluvio que lo arrastre todo. Que arrastre también a la tormenta. / En el alfeizar están las migas de pan que les dejo por la mañana a los pájaros. Hoy no han venido a comer, los muy…

Mayo 6, 2008

Notas: 1) Supongo que la gente ya las ha visto. Me refiero a la serie de 10 fotos inéditas sobre Hiroshima encontradas por Robert L. Capp. 2) El miedo de siempre a ser y resultar grotesco. A leerme dentro de un tiempo y encontrarme absurdo. A ser sincero y sin embargo avergonzarme de lo que digo, de lo que quise hacer, de lo que hice. / El miedo de siempre a los bufones, tan necesarios. 3) Lo mejor de todo era cuando íbamos en bicicleta por los montes. Y dejar las bicicletas contra un pino y tirarles piedras a las casetas de los pájaros. Luego J. las colgaba de la higuera que tenía en la huerta y nos podíamos pasar horas esperando a que llegase algún gorrión. / También ideamos una trampa que consistía en una caja de madera que dejábamos elevada en uno de sus extremos con un palo; poníamos unas migas debajo de la caja, atábamos un cordel al palo y esperábamos a que llegase algún pájaro para tirar y conseguir la caza. / Pero al final J. se decidió por lo más sencillo: compró una escopeta de perdigones. Cuando llegué aquel día corrió a enseñármela. No me gustó. / Creo que mi vida empezó a joderse en ese momento. / Luego, con el tiempo, ellos -J. y los demás- se fueron de putas y yo me olvidé de cazar pájaros. 4) El olor a gallinácea y palomina. / El pajar, cerca de la terraza. El recuerdo del olor amarillo de la hierba seca. / El recuerdo de las arañas enormes saliendo de las paredes. 5) Qué sol, hoy… Qué ganas de salir a la calle. Y de no volver. / Un niño rubio llama a no sé quién abajo, en el patio. / Tina, sentada en su banco de siempre, a la sombra, juega con su bastón de anciana… 6) Me duele tanto la cabeza que dudo entre quedarme como siempre en casa o salir a dar un paseo porque se me ocurre que tal vez lo que me pase es que llevo demasiado tiempo encerrado. Me decido a salir. Me quedo unos minutos en el puente de hierro (los pilares los construyeron a principios de siglo canteros de Galicia) que cruza el río a la salida de la barriada. Apoyado en la barandilla. Mirando las olas. Las truchas. Los pescadores. Y el sol roto; estrellado entre las pequeñas olas; sol convertido en millones de enjambres deslumbrantes. Levanto la cara para que me dé la luz sobre los ojos. / Desde donde estoy la barriada parece una alcazaba con miles de ventanas. / La ropa tendida son nuestros estandartes. ¡Por ahí vienen los soldados! ¡Atento! ¡Pero ojalá me lleven con ellos! Luchar en la batalla… Matar al enemigo o que me maten. No regresar o regresar vencido y que alguien me esté esperando para curarme las heridas. / Qué cuesta soñar. Nada. Amigo Sancho.

Mayo 6, 2008

Mi amigo Rafael me pide que deje aquí el enlace de la Brigada Norte Sur Solidario. Pide colaboraciones. Con una cuota desde 5 euros al mes esta gente puede pagar allí -Nicaragua- el sueldo de un profesor. O comprar frijoles y arroz.

Mayo 5, 2008

Notas: 1) Recuerdo a Jean Tarrou diciendo que, para que el tiempo pase más despacio, hay que ponerse al final de todas las colas de todos los cines, escuchar conferencias en una lengua que no se conoce y vivir el domingo en un balcón de Orán. De la misma manera ha de existir una manera para sentir mejor. No la he descubierto. Pero tiene que existir. / Tengo que esforzarme más. Necesito sentir más, y mejor. Lo necesito y lo conseguiré. No sé por qué lo necesito pero lo quiero. Pretendo que no se me escape nada. Sentir hasta el agotamiento. Sin descanso. Inundarme. Ahogarme. Lo quiero. Ver brillar los perfiles de los objetos. Darme cuenta del aire que lo une todo. De la salvaje continuidad. Meter los sentimentos en un barrica de roble francés. Meter la sangre. / No sé qué quiero decir, pero sé lo qué quiero sentir y lo que siento mientras escribo. / Quiero lo imposible porque me da la gana. / Quiero arruinarme. Y lo haré. Juro que lo voy a hacer. / ¡No sé cuándo! Pero sé que lo voy a hacer porque es lo que hay que hacer y quiero hacer lo que hay que hacer. 2) Hay algo en la fotografía de Jock Sturges que me recuerda la de cualquier pintor orientalista; pongamos un Jean-Léon Gérôme. Me produce la misma sensación de angustia instintiva, de sensualidad asfixiada/ Aquella escena en The age of innocence en la que los puritanos neoyorkinos se pasean por el pasillo los salones deteniéndose a mirar de reojo, con morbidez, un desnudo de Bouguereau. 3) Mirarme en el espejo. De pronto. Sin pestañear. Mirarme a los ojos hasta que mi rostro se deforma en el espejo. Que las líneas de mi rostro se maceren. Que mi cabeza entre en el espejo y se haga de mercurio. Esa imagen. Esa imagen: como si ahí enfrente lo que ha quedado atrapado sea el alma; el alma que no existe; pero el alma, oscura, enmarañada. 4) La cámara web en la plaza del Panteón. 5) Y un pequeño mapa que sitúa las explosiones nuclerares a lo largo de la Historia.

Mayo 4, 2008

Yo vivo, desde siempre, en una barriada minera. Las casas son de color tierra y tienen ventanas en todas las habitaciones. En agosto entra una luz tan llameante que hiere. Antes había cocinas de carbón; creo que ya todo el mundo las ha quitado. En invierno hace un frío punzante y en verano el calor es tan fuerte que yo solía pasarme las tardes en las escaleras leyendo a Dickens; descalzo, envuelto en sombras, al lado de las macetas de geranios plantadas por los vecinos, el verano era más sufrible. / Los patios son grandes. Tienen el suelo de color bermellón. Hay un jardín ovalado en el centro; alguien ha plantado rosas. Antes había bancos de madera y los drogadictos pasaban ahí la tarde. Se han ido muriendo casi todos, poco a poco. Unos de sobredosis, otros de locura. Zapatones, por ejemplo, que tanta manía tenía de cogerme los carrillos –con tanta fuerza que me hacía mucho daño- y preguntarme si ya tenía novia, se tiró al río y encontraron su cuerpo muy lejos de aquí, casi en el Cantábrico. / En los portales se han puesto puertas nuevas, de seguridad, caras. En los portales se escondían los mineros cuando había huelgas. Llegaban corriendo perseguidos por la Guardia Civil y se encontraban abiertas todas las puertas. Las mujeres lloraban y gritaban, y había quien tiraba globos de agua contra los coches de policía. Los mineros prejubilados se han ido también de aquí. La gente joven se casa y se va. O se fue hace tiempo. Yo me fui y regresé. No creo que nadie lo esperase… Pero aquí estoy. / Este es un planeta de viudas tristes y madres con hijos muertos. Tengo la sensación, desde que llegué de niño a este lugar, de ser un sobreviviente; o más bien de que mi destino fue, desde el primer día, tratar de sobrevivir. Lo conseguí encerrándome en una torre de marfil y ya no se puede dar marcha atrás. / Quien sabe, quizá un día me nombren -¿quién?, ¿quiénes?- Rey del País de las Casas de Lodo. / Me pondrán en la cabeza una corona hecha con tiras de lana y me vestirán con un harapo blanco. Y seré el hombre más engreído sobre la tierra -sí, aún más que ahora-, y me pasaré los días mirando mi piel transparente y buscándome la sangre azul. / Bah…